| ||||||||
|
EDITORIAL 2Agosto de 2007Pensándonos: Negación vs. Afirmación La Organización Mundial de la Salud atribuyo a la globalización un aluvión de nuevas enfermedades que desde 1967 hasta hoy alcanzaron a 39 agentes patógenos nuevos. Dijo que jamás en la historia hubo tantas patologías no conocidas hasta ahora (1). Recurriendo al pensamiento mágico me dije: ... hemos tenido suerte de no tener más, a pesar de nosotros. Desde la racionalidad me pregunté: ¿Por qué, qué relación tuvo la globalización con nosotros como país, con la educación? Defino globalización como: Reducción del tiempo y el espacio por la información, el rápido tránsito de los recursos, posibilitado por los avances tecnológicos. La tecnología acota el fin a su propia dinámica. Las enfermedades, el mal, la “negación” no se encuentra en la globalización y en su soporte. La “negación” existe en nosotros como personas, que hemos perdido la dimensión de lo humano. El resultado de la “negación” es la “cultura del individuo” que pasa por consumir más. “El” pasa a ser desechable si no se acomoda a la oferta y la demanda, su valorización es como un producto más. El neoliberalismo es la ideología y política que disciplina, regula la articulación en función de esa competencia que exige la economía de mercado. Las Instituciones Argentinas (desde Martinez de Hoz-Cavallo) fueron burocratizadas, alineadas. Se las convenció del cinismo individualista para construir poder. Desnutrición, enfermedades endémicas, quiebre de fábricas, desarticulación de la familia, vaciamiento del Conet, “infierno”, fueron las bondades del “negocio”. La globalización de la era tecnológica posibilitó los fines del modelo. La deuda externa fue un condicionante fuerte, pero lo más profundo está en su significado, la desculturización de lo propio. Se desnaturalizó el Estado, las instituciones, la política, la autoestima por nuestro modo de ser, el “lugar” como la posibilidad de recrear nuestros vínculos. La reforma educativa de los `90 (Ley de Transferencia, Ley Federal de Educación) en conjunción con la “cultura del individuo” que promovía el proyecto, es “negación”. Produjo vaciamiento de contenidos, los conceptos de educación permanente, calidad, diversidad, equidad, fue maquillaje, discurso de un mismo “shopping cultural”. La capacitación, perfeccionamiento y actualización docente recibida fue para atender un proceso de exclusión. Puesta en relación con otra perspectiva, con otro proyecto de país, la calidad y la inclusión se hacen realidad. Los docentes en su actitud de compromiso con lo humano, con liderazgo, posibilitan fuertemente la construcción de una nueva sociedad. “Afirmación”, paradigma que debe movilizar nuevamente nuestra pasión. (1) Diario “Clarín”, 24-8-07, P. 22. Lic. Hugo D. Catalin |