INSTITUTO SUPERIOR
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FORMACIÓN TÉCNICA Nº 178

San Nicolás - Buenos Aires - República Argentina

 

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2007: Si es Bayer... es bueno

Se trata de uno de los intelectuales más valiosos que tiene el país. Se llama Osvaldo Bayer y participó del Primer congreso de Educación Superior de la Provincia de Buenos Aires en Mar del Plata. Tuvo a su cargo el cierre con una disertación referida a la ética en la historia.

Sostiene que las desigualdades y las injusticias sociales son los desencadenantes de violencia. Por eso, según sus propias palabras, es partidario de un socialismo en libertad. Y además que “la ética este por sobre esa palabra que tanta injusticia acarreó: el progreso. Así se lo explicaba a EL INFORMANTE unos minutos antes de la charla con los docentes bonaerenses.

“Toda la literatura que yo escribo es realidad. Porque yo he visto que la realidad -y vuelvo a repetir algo que es muy repetido- la realidad tiene mucha más fantasía que cualquier fantasía, y eso lo he notado. Entonces, describo todas esas fantasías que uno ha vivido. Corrijo sólo una vez: errores gramaticales, las repeticiones de vocablos pero nada más. Y a veces tacho alguna frase donde me pasé, donde se me escapó la dureza.

Es una pasión la investigación, uno entra como en una especie de fiebre. Y lo hace. Y cada vez que uno consigue un dato: más alegría y más entusiasmo.
Yo hablaría de una literatura de denuncia, de una literatura que busca la verdad histórica, que busca la verdad.

Uno siempre piensa no en el lector sino en los lectores. Por eso mi búsqueda de un estilo periodístico que se entienda bien. Pero sin abandonar las figuras, sin abandonar imágenes que puedan hacer más profundo la descripción de las cosas".

El intelectual tiene que ser un hombre esencialmente independiente. Independiente en la creación, independiente en su relación con la sociedad. No por eso creerse dueño de la verdad. Por eso, ante todo, humildad, en el intelectual; darse cuenta de aquello: "sólo sé que no sé nada". Aprender de la sabiduría de la vida popular como de la de los grandes cenáculos de la ciencia y la filosofía. Ser, dentro de la búsqueda de la más profunda sabiduría - que siempre es pesimista -, el más ingenuo de los optimistas, porque sólo el optimismo nos puede guiar hacia el paraíso aunque nunca lo divisemos.
El pragmatismo del intelectual debe ser el defender a los más débiles de la sociedad y denunciarlo. Nunca ser bufón del poder de turno ni el siempre adaptado al régimen.

"No hay recambio intelectual, la dictadura diezmó todo. El golpe fue demasiado terrible", sostiene. Señala que a diferencia de otras épocas en la que los referentes en el periodismo podían ser Osvaldo Soriano o Rodolfo Walsh, "ahora lo son Marcos Aguinis o Magdalena Ruíz Guiñazú", los nombra y no hace falta ahondar en detalles. Pero no cierra la puerta a la esperanza: "Hay muchos jóvenes que se están formando".

Periodista y anarquista

Osvaldo Bayer nació en Santa Fe en 1927.Estudió Historia en la Universidad de Hamburgo de 1952 a 1956. De vuelta en la Argentina se dedicó al periodismo, a la investigación histórica y a guiones cinematográficos. Trabajó en los diarios Noticias Gráficas, en el patagónico Esquel y en Clarín, y en diversas revistas. Fue secretario general del Sindicato de Prensa de 1959 a 1962. Por el libro “La Patagonia Rebelde” fue perseguido y tuvo que abandonar el país en 1975. Vivió en el exilio, en Berlín, hasta su regreso a Buenos Aires, en 1983. Actualmente colabora en Página/12.

Ha publicado los siguientes libros: Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia (1970); La Patagonia Rebelde (Los vengadores de la Patagonia trágica, 1972-76 cuatro tomos); Los anarquistas expropiadores (1974); Radowitzky, ¿mártir o asesino? (1974); La Rosales, una tragedia argentina (1974); Exilio (1984, en colaboración con Juan Gelman). Fue el guionista de los films La Maffia (1972); La Patagonia Rebelde (1974); Todo es ausencia (1983); Cuarentena: exilio y regreso (1984); Juan, como si nada hubiera pasado (1986); La amiga (1989); Amor América (1989); Elizabeth (1990); El vindicador (1991) y Panteón Militar (1992); los últimos seis en coproducción con Alemania.